Sanidad y manejo
Calostro de calidad: por qué las primeras horas del ternero definen su futuro
Equipo Nazca · 2 de agosto de 2026 · 3 min de lectura

El manejo del calostro es una de las decisiones más importantes durante las primeras horas de vida de un ternero. Al nacer, el animal todavía no cuenta con una protección inmunitaria suficiente y depende de los anticuerpos presentes en el calostro para adquirir inmunidad pasiva frente a distintas enfermedades.
La capacidad intestinal para absorber estas inmunoglobulinas disminuye rápidamente después del nacimiento. La absorción ya se reduce de manera marcada durante las primeras seis a ocho horas y el cierre intestinal se completa aproximadamente a las 24 horas. Por eso, en el manejo del calostro, cada hora cuenta.
La regla de las 3C
Una forma sencilla de organizar el protocolo es seguir la regla de las 3 C:
1. Cantidad: cantidad suficiente
Como referencia general, un ternero de raza lechera debe recibir entre 3 y 4 litros de calostro de buena calidad durante las primeras horas de vida. Una alternativa habitual es suministrar aproximadamente 4 litros en la primera toma o, según el tamaño y la capacidad del ternero, administrar una primera toma y completar con una segunda entre las 8 y las 12 horas posteriores al nacimiento.
La cantidad debe ajustarse al peso, la raza y el estado del ternero. Un animal pequeño, débil o nacido luego de un parto difícil puede necesitar asistencia para recibir el volumen adecuado. El protocolo debería definirse junto con el veterinario responsable del establecimiento.
2. Calidad: calidad comprobada
La apariencia del calostro no permite conocer con precisión su concentración de anticuerpos. Por eso es recomendable medirlo con un refractómetro Brix.
Como criterio práctico, una lectura de 22 % Brix o superior se asocia habitualmente con un calostro de buena calidad, equivalente aproximadamente a una concentración de inmunoglobulina G de al menos 50 mg/ml.
También es fundamental la higiene. El calostro puede contaminarse durante el ordeñe, la recolección, el almacenamiento o la administración. Una elevada carga bacteriana no solo expone al ternero a microorganismos potencialmente patógenos: también puede interferir con la absorción de anticuerpos.
Los recipientes, mamaderas, tetinas, sondas y demás elementos deben estar correctamente lavados, desinfectados y secos antes de cada uso.
3. Calostro rápido: suministrarlo rápidamente
La primera toma debe ofrecerse lo antes posible. Aunque algunas recomendaciones establecen como límite las primeras seis horas, el objetivo operativo debería ser administrarla dentro de las primeras dos horas posteriores al nacimiento siempre que sea posible.
Esperar a que el ternero mame por sí solo puede generar incertidumbre sobre cuánto calostro consumió realmente. Por eso, muchos establecimientos establecen protocolos de suministro controlado con mamadera y registran la hora, el volumen y la calidad del calostro administrado.
La información presentada es de carácter general. El programa de calostrado debe establecerse junto con el veterinario responsable del rodeo.
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Preguntas frecuentes
Como referencia general, entre 3 y 4 litros de calostro de buena calidad durante las primeras horas, con una segunda toma cuando corresponda. El volumen exacto debe adecuarse al peso, la raza, la vitalidad y el protocolo veterinario del establecimiento.
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